Una sanción puede impugnarse. Para valorar el caso hay que revisar desde el principio qué se imputa, cómo se ha comunicado y qué norma resulta aplicable.
1. Guarda la comunicación.
Conserva la carta, el correo o cualquier otra comunicación recibida y anota la fecha de entrega.
2. Revisa los hechos y el convenio.
Comprueba qué conducta se atribuye, cuándo habría ocurrido y cómo se califica. La falta y la sanción deben estar previstas en la ley o en el convenio colectivo aplicable.
3. Ordena la documentación.
Guarda correos, mensajes, instrucciones y cualquier documento relacionado al que tengas acceso legítimo. Si la sanción se impugna, corresponde a la empresa probar los hechos y su entidad.
4. Comprueba el plazo.
El plazo para presentar la demanda de impugnación es de veinte días hábiles. Conviene revisar de inmediato su cómputo y los trámites aplicables.